Vagando en twitter sostuve una "discusión" con varios de los simpatizantes del movimiento pseudoescéptico. Logré que varios de ellos me bloquearan, incluyendo a un biólogo, a un físico y a un estudiante de química. Los tres tienen algo en común: son miembros en activo de Círculo Escéptico y/o ARP-SAPC. Esto me ha resultado muy llamativo, según los pseudoescépticos los "magufos" -termino peyorativo para nombrar a cualquier "creyente" que no comulgue con sus opiniones- son los únicos que bloquean a otros para evitar ser "humillados" ante el público. La realidad es que ambos suelen bloquearse, la diferencia es que los pseudoescépticos lo niegan.
Como algunos lectores recordaran, el biólogo retaba a cualquier "magufo pro homeópata" a que le enseñara un sólo estudio donde se pudiera demostrar por cualquier método físico químico que es posible distinguir entre cualquier preparado homeopático y un "placebo". Cuando le mostré el trabajo de investigación realizado por dos laboratorios, uno en Instituto KIKOM de la Universidad de Bern en Suiza y otro en el Laboratorio Nacional de Altos Campos Magnéticos en Florida EE.UU, el biólogo reaccionó de manera agresiva afirmando que los resultados estaban "manipulados" y que el trabajo era escrito por "un mono" porque las estadísticas estaban mal hechas. No agregó ninguna otra objeción que no fueran des-calificaciones e difamaciones.
A diferencia del anterior, el físico conocido como "el profe" y activo militante del sitio Naukas.com, es consciente de la existencia de los papers. En un intento desesperado, intentó criticar un paper que demuestra que usando termoluminiscencia es posible distinguir dos preparados homeopáticos distintos. Los seguidores de "el profe" festejaron la aparente refutación alabando al santo de los milagros escépticos. El éxito le duró 3 años porque recientemente he desmontado la serie de afirmaciones calumniosas. Cuando mostré la critica al "el profe" éste reaccionó bloqueando su cuenta.
Pero si los pseudoescépticos no somos nada violentos.
Para no atiborrarlos de links, he dado un repaso sintético que ustedes pueden verificar en los textos de mi blog. Pero ustedes se podrían preguntar ¿qué relación tiene con el título? Antes que nada, vayamos a una de las biblias del pseudoescepticismo, el libro Mala ciencia firmado por Ben Goldacre. No es mi intención abordar cada punto, sino poner las iés en un punto que me llamó mucho la atención. El libro es una crítica contra la homeopatía y contra la manipulación de la industria farmacéutica no homeopática. Aunque esta crítica es bastante pobre y un plagio descarado a lo que han venido denunciando hace años Teresa Forcades, sí la misma monja y psiquíatra que los pseudoescépticos tacharon y tachan de "conspiranoica". Pues bien, Goldacre se toma la licenia de plagiar las críticas de este tipo de autores y de otros como Ivan Illich o Michel Foucault, a los que los pseudoescépticos suelen calificar de "posmodernos oscurantistas". Pero como ya dije, hoy no voy a entrar a revisar las fallas y aciertos, me detendré en una nota de victimismo. Si vamos a la última de parte de su crítica a la homeopatía Goldacre se presenta como una victima de malvados homeópatas que lo han amenazado de violencia, acoso y querellas:
Es raro encontrar a un homeópata que entre en la cuestión de las pruebas y evidencia, pero ¿qué ocurre cuando lo hacen? Yo mismo puedo decírselo: se enfadan, amenazan con querellarse, le gritan a uno en las reuniones, presentan quejas espurias y con tergiversaciones ridículas de lo que uno ha dicho ante la Comisión de Quejas sobre la Prensa y ante el director del periódico (lo que consume mucho tiempo en exposiciones y aclaraciones, pero eso suele ser lo que busca quien así acosa), envían cartas de llenas de insultos y amenazas, y lo acusan a uno repetidamente de estar a sueldo (no se sabe muy bien cómo) de las grandes farmacéuticas (una acusación del todo falsa, aunque uno empieza entonces a preguntarse por qué se molesta en tener principios ante gente que se comporta de ese modo). Intimidan, difaman -desde el último hasta el primero de la profesión- y hacen todo lo posible en un desesperado intento por cerrarle la boca a uno, a fin de evitar cualquier clase de debate sobre las pruebas. Hay constancia de que han llegado incluso a amenazar con recurrir a la violencia (no entraré en ese terreno, pero yo me tomo estas cuestiones muy en serio y las gestiono con igual grado de seriedad).(1)
Fíjense bien, según Goldacre todos los homeópatas con los que se ha encontrado son personas violentas que buscan la agresión verbal y física antes que discutir racionalmente las evidencias sobre la eficacia de la homeopatía, mientras se presenta como un mártir acosado y acusado falsamente de estar a sueldo de las farmacéuticas. La realidad es que a Goldacre hay que creer sus anécdotas porque así lo dice, y le sirve para justificar su guerra contra la homeopatía. Para el que no lo sepa, Goldacre fue uno de los 3 de 13 parlamentarios que en 2010 votó a favor de prohibir la homeopatía en Reino Unido. También es miembro del lobby Sense About Science, una "caridad" que recibe donaciones de la industria agrosojonera y del mismo estilo para defender la no regulación de los productos herbicidas bajo la suposición de que son 100% seguros. Goldacre escribió su libro en 2010, fue un éxito de superventas y se vendió como la panacea de los pseudoescépticos. La realidad dio un giró inesperado cuando la misma caridad a la que Goldacre pertenece recibía donaciones "ocultas" que no declaró en su página, incluyendo de la industria.
Benito acres de oro no siempre tiene razón
Regresando a la primera parte... En cuanto al estudiante de química, Adrian Gómez, me comentó que no había ninguna evidencia favorable usando cualquier método físico químico, su broma duró mas bien poco. Según Adrian, él y sus amigos están intentando realizar un experimento usando infrarojos o radiación ultravioleta. Yo no le dije nada, se comunicó conmigo con la finalidad de que "le asesorará" para poner en marcha, y sin ninguna objeción, su experimento.
Cuando le pedí el protocolo comenzó a dar excusas que aún no lo tenía, que para eso tenía que hacer varios textos. Le comenté que subiera su documento en cualquier servidor o en cualquier servicio de alojamiento de archivos. Se negó porque no lo tiene.
A parte de que se negó a discutir elementos importantes que lo involucran como uno de los autores intelectuales en torno a la guerra contra la homeopatía como su favoritismo al uso y abuso de herbicidas, cuando alguien le preguntó si se indignaría cuando un pseudoescéptico mande una carta bomba hacia un "homeópata", su respuesta fue como la de cualquier terrorista islámico. Me podrán reclamar que os estoy mintiendo o mal interpretando. La realidad es que no es la primera vez que este tipo de amenazas e incitación a la violencia suceden por parte de ciertos sectores pseudoescépticos radicales.
Referencias
1. Goldacre B. Mala ciencia. Paidos: Barcelona, 2011.



